El Derecho a Aprender y la Elección de la CNTE

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La Sección XVIII de la CNTE está viviendo un proceso político-electoral muy alejado de sus valores fundantes, en el cual todo apunta a que se sembrará más discordia, divisionismo y enconos entre los educadores de los hijos de los michoacanos.

Desgarrar el tejido social educativo en las comunidades de aprendizaje es un innegable atentado contra el derecho a aprender, pero a pesar de resultar una obviedad el interés legítimo que en ello tenemos todos los ciudadanos es importante remarcar las razones por las cuales la elección del nuevo Comité Ejecutivo Seccional (CES) en Michoacán de la CNTE es de interés público, así como, a su vez incidirá en el derecho a aprender de los michoacanos.

La vida sindical influye innegablemente en que los maestros michoacanos tengan un clima laboral sano, en que realmente cuenten con sus derechos salvaguardados, así como con una representación digna y honesta, con las condiciones materiales en infraestructura y equipamiento para el trabajo de ley que requieren para ejercer su vocación, por lo que si se logra un proceso limpio y democrático, donde la voluntad de la mayoría defina a sus líderes estaremos más cerca de que pueda darse una transformación educativa en la entidad. Si se cuenta con democracia, justicia, armonía y unidad en lo sindical, el derecho a aprender de la niñez y juventud michoacanas se encontrará mucho más arropado que en caso de contar con maestros que estén eternamente preocupados por lograr cobrar sus exiguas quincenas atrasadas, por gestionar al menos algunos materiales de apoyo didáctico y por defenderse de quienes busquen ponerlos a disposición, robarles su clave laboral o denigrar su reputación ante la comunidad de aprendizaje, como ha sido el caso para miles de víctimas de atropellos en el gremio, lo cual ha sido la constante durante al menos los últimos treinta años, periodo en el cual la situación del magisterio ha constituido una dolorosa herida social.

En el lapso señalado han soplado vientos de transformación sindical en varias ocasiones, pero de los grandes movimientos magisteriales atestiguados y padecidos, las bases solamente han obtenido unas pocas migajas en cuanto a la consolidación de sus derechos laborales, salarios y prestaciones, pero en contrapunto han padecido la omisión, simulación y corrupción de sus líderes del pasado, los cuales, sin excepción, traicionaron descaradamente la confianza que depositaron en ellos, en aras de alcanzar objetivos de lucro comercial, políticos y electorales, muchos de ellos resolviendo las necesidades económicas de toda su existencia, así como la de su familia e incondicionales. Ello ha influido en que hayan perdido centenares de días de clases, que decenas de generaciones de estudiantes hayan logrado los peores resultados en el aprendizaje escolar, en que haya un inmenso déficit financiero y que el estado del sistema educativo estatal sea francamente deplorable, ya que se han desviado miles de millones de pesos.

Esperemos que en este nuevo proceso electoral de la CNTE se respete lo que sus propios estatutos y acuerdos señalan, así como que las bases ya no permitan se violen los preceptos elementales de democracia y justicia al interior de su organización, ni haya mayor divisionismo, ya que parece estar a punto de darse un cisma al interior, con el consecuente nacimiento de una nueva expresión sindical.

Los representantes de los maestros tienen en el enorme deber de ejemplarizar en todos sus actos la vocación de los docentes y demostrar vivencia de valores propios de un educador.

Esperemos que los trabajadores de la educación exijan que sus líderes personifiquen realmente la imagen pública que merecen tener y los exhorten a conducirse con integridad.Es lamentable que, en el marco de este proceso de cambio de CES, ya hayan ocurrido múltiples actos de violencia, la cual tiene sustento en la confluencia de grandes intereses en el relevo del CES de la CNTE, por las múltiples vías de ingresos económicos que tienen sus representantes, por los intereses políticos que están disputándose y por la división enconada que existe entre varias de las expresiones que conforman a la Sección XVIII.

Hoy la CNTE es una deseada manzana de la discordia entre los actores políticos que aspiran a gobernar Michoacán, ya que para ellos será un enorme activo contar con la CNTE para encarar el proceso electoral del 2021, así como un gravitante factor de peso para sostener o socavar la gobernabilidad estatal e incluso la nacional.Todo parece indicar que, derivado de este inminente VIII Congreso Seccional de Bases, habrá un nuevo orden al interior de la Sección XVIII, en la cual hubo una década de continuismo en el doble discurso ante las bases y en las mesas de negociación.

Foto: ACG

Especialmente, la última dirigencia hizo hasta lo imposible por ganarse el repudio y desconocimiento de las bases, el cual se ganó a pulso, especialmente con las acusaciones probadas de tráfico de favores e influencias a favor de queridas, familiares e incondicionales de las cúpulas, lo cual la propia base se encargó de documentar y exhibir vía redes sociales, al no existir un tribunal que los escuche ni haga justicia al respecto.

Ahora sí, con una reivindicación y saneamiento de la vida sindical desde la CNTE debe de venir mayor enaltecimiento del derecho a aprender de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Michoacán. El magisterio, visto de cara a la sociedad es la primera línea de garantes del derecho a aprender, por lo que será trascendental asumir con toda plenitud ese papel transformador. Por otra parte, las autoridades educativas deberán de cumplir y hacer cumplir la normatividad en el sistema educativo estatal, impidiendo que por razones de ambición política se pierdan clases, se abandonen aulas y sucedan actos de violencia. Esa obligación es ineludible y es materia de responsabilidad, esperemos que no tengamos que padecer la actitud laxa y permisiva de procesos pasados, donde las autoridades, fingiendo respeto a la autonomía de la vida sindical magisterial, permitieron hechos delictivos, ingobernabilidad total y anarquía en el cumplimiento de las responsabilidades educativas. Como padres de familia debemos de estar muy al pendiente para que, en caso de que haya irregularidades en las escuelas de nuestros hijos, denunciemos inmediatamente la situación y exijamos la intervención del gobierno para que el derecho a aprender de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes no se vea vulnerado, ya que es de orden superior a las pugnas ideológicas, políticas y económicas que puedan suscitarse al interior de la CNTE.

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