El sistema educativo deberá aprender

Educación Principal

El paro del sistema educativo nacional derivado de la declaración de emergencia sanitaria afectó de diversas maneras a los actores del sistema educativo. Muchos derechos se vieron coartados, al igual que se cernieron nubarrones sobre sus sueños y aspiraciones legítimas 

A los estudiantes les impactó severamente en el ejercicio de su derecho a aprender este paro de labores. 

Azahar es una estudiante de escuela pública, al encontrarse en una escuela multigrado en una tenencia de Morelia, donde a pesar de la enorme proximidad con la zona urbana, no hay señal de celular ni mucho menos servicio de Internet, por lo cual ella simplemente no se ha podido contactar con los maestros. Su madre no la deja salir, porque en la televisión y en la radio han repetido que deben confinarse.  

Azahar pasa el día ayudando a su madre en los quehaceres domésticos y viendo telenovelas, completamente ajena al proceso de aprendizaje que algunos de sus compañeros sí siguen, ya que ellos viven cerca de la antena de telecomunicaciones, permitiéndoles este hecho estar en contacto con su maestro.

A los maestros, como primeros garantes del derecho a aprender y guías insustituibles en la trayectoria académica de los estudiantes el paro por la pandemia les ha sorprendido ingratamente. 

El maestro Alfonso trabaja en una telesecundaria rural a un par de horas de su domicilio. La cancelación anticipada de clases no le favoreció en su parecer, derivado de que él contaba con el lapso comprendido entre el 18 y el 21 de marzo para dosificar actividades individuales para los estudiantes. 

Actualmente, se encuentra en comunicación y seguimiento con apenas la octava parte de su grupo. 

Gabriela es maestra de escuela particular. Mediante indicaciones vía teléfono celular en día inhábil tuvo que preparar rápidamente actividades extraescolares para los estudiantes a su encargo. A pesar de sus esfuerzos, los padres de familia no parecen atender adecuadamente las indicaciones que ella brinda.

 En su expediente laboral se inauguró la sección de quejas acerca de su desempeño. Aunado a lo anterior, el plantel privado no les brindó ni el diseño curricular ni la plataforma virtual para subir sus contenidos a Internet. 

Mucho menos, apoyó para adquirir un equipo de cómputo o para pagar energía eléctrica en sus hogares. Aunado a lo anterior, el dueño de la escuela presiona a la Mtra. Gabriela para que regale su tiempo en las vacaciones de Semana Santa y de Pascua para preparar las próximas clases en línea. 

Constantemente sugiere que se ganen la permanencia en la plantilla docente para el próximo ciclo escolar, ya que la plataforma en línea que se contratará permitirá prescindir de hasta el 30 por ciento del personal 

El personal directivo quedó en medio del intempestivo paro. 

Más aún, la situación se agravó para supervisores como la Mtra. Marcela, quien conoce perfectamente que, para muchos estudiantes de educación especial, las plataformas digitales son una barrera aún más imponente que las que afrontan desde que se encuentran en situación de discapacidad. Por lo que sus brechas de aprendizaje se potenciarán con el paro. La supervisora Marcela sabe bien que, para muchos estudiantes con discapacidad, quedarse en casa no resultó una ventaja; solamente un refugio mientras pasa la pandemia, para regresar con la inercia negativa a cuestas a por fin ejercer su derecho a aprender. 

Los padres de familia sufren dilemas verdaderamente angustiantes por las responsabilidades que pesan sobre su espalda de manera consustancial a su condición de progenitores, a las cuales se aúnan ahora el deber velar por la integridad de sus hijos en pleno horario laboral, a la vez que dar seguimiento a que realicen las actividades en pro del aprendizaje que les han encomendado sus maestros en forma específica ó los contenidos genéricos que han difundido abiertamente tanto la SEP como la SEE.

Ángeles es trabajadora doméstica, único sostén de sus tres hijos y su madre. 

Ahora debe llevar a sus dos hijos menores consigo a asear la casa en la que trabaja supuestamente de entrada por salida, pero en realidad está de sol a sol seis días a la semana. 

Sufre la impotencia de no poder salvaguardar la salud física, emocional ni psicológica de sus propios hijos, a pesar de tenerlos tan cerca. 

Sabe bien que en la casa en que labora se desperdicia mucha comida, las computadoras están ociosas y el Internet se usa para disipar el aburrimiento, mientras día tras día atestigua que el aprendizaje en línea para sus propios hijos es una utopía.

Cuando llegan de regreso a su hogar, prácticamente no hay energías para abrir los libros de texto gratuitos ni para repasar las lecciones del mes pasado.

El paro también afectó a trabajadores de la educación con modalidad de sostenimiento estatal que buscaban configurar una nueva expresión sindicalista. 

El maestro Arbelio estudió en la escuela pública, desde la primaria hasta la escuela normal y corre ADN de docente por sus venas. 

Entre la simulación, falta de representatividad y corrupción de los sindicatos existentes, se decidió a iniciar un movimiento de bases vía redes sociales para defender legítimamente sus derechos. 

Sin embargo, la desmovilización de los trabajadores de la educación durante el periodo vacacional ha afectado su legítima aspiración. 

El factor clave con el que contaba, que era la necesidad de los maestros, se ha disipado por el súbito paro de labores educativas y con ello, se aleja la posibilidad de atender debidamente a los trabajadores de la educación estatales que requieren gestoría para resolver lo que a derecho les corresponde.

Hay quien habla de que la flexibilidad, la adaptabilidad, la capacidad de negociar y de resolver problemas son indicadores de la presencia de inteligencia.

 Es momento de demostrar que nuestro sistema educativo es inteligente, flexible y ágil, que puede sobreponerse a las circunstancias y encontrar oportunidades en las coyunturas que se han dado.

Sus comentarios son bienvenidos en [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles