Integrantes de la Iglesia, sin protocolo ante violencia

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Como mínimos, calificó el prelado los protocolos de seguridad por parte de integrantes de la Iglesia ante agresiones; si en anunciar la palabra algún sacerdote u obispo queda, “será para gloria de Dios”, dijo

Morelia, Michoacán.- Pese a realizar entre sus tareas acompañamiento a víctimas de la violencia, los representantes de la Iglesia Católica no poseen un protocolo estructurado de actuación ante agresiones, así lo dejó sabe el obispo auxiliar de Morelia, Juan Espinoza Jiménez, quien no obstante recordó a familiares de los fallecidos esta semana que en la Iglesia siempre encontrarán un apoyo.

El prelado lamentó la crisis de violencia que atraviesa la ciudad de Uruapan y señaló que ni los representantes de la Iglesia están a salvo, pues recordó que ya se han presentado agresiones en contra de sacerdotes.

“Cada vez más la Iglesia está sufriendo ciertos ataques, la Iglesia está afectada desde hace mucho tiempo, cada vez que uno de nuestros fieles es secuestrado o es sacrificado, como fue en Uruapan, muchas veces son católico, han sido bautizados en iglesias cristianas. La Iglesia está siendo golpeada en sus fieles, la Iglesia no es sólo los sacerdotes, mucha de nuestra gente ha sido martirizada. Es la Iglesia que está sufriendo, que sigue hoy perseguida y martirizadas. Y claro que también a los sacerdotes nos han tocado”, declaró.

Añadió que en ciertos lugares aún se guarda respeto a la figura sacerdotal, pero hay lugares con problemas de delincuencia muy fuertes. Señaló que aunque sencillos, sí existen mínimos criterios de seguridad. 

“Algunos sacerdotes han sido tocados por el crimen, me recuerdo del padre encargado de la pastoral vocacional de Zamora que fue secuestrado, nadie sabe qué ha sido de él. Y así ha sido con otros sacerdotes. Sí se está pensando en un protocolo de seguridad, pues las personas delincuentes nunca van solos”, señaló.

Agregó que un protocolo más especializado es una necesidad pues las personas que delinquen siempre traen protección, pero señaló que los religiosos traen consigo la protección de Dios y si en anunciar la palabra algún obispo o sacerdote queda, “será para gloria de Dios”. 

“A todos nos afecta la presencia de estos grupos delincuenciales, sin duda que el Gobierno está preocupado y está haciendo lo que está en la medida de sus posibilidades. Pero no podemos ser ingenuos, estos grupos superan en armamento por mucho a nuestros policías”, añadió.