Los adultos mayores conviven en Apatzingán

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Por: Gerardo A. Herrera Pérez

En Apatzingán, se realizó una reunión de trabajo y convivencia entre personas adultas mayores, con ellos y ellas, se expresó que como sociedad observamos acciones no solo sociales, sino de política pública que en ocasiones dañan y lesionan los intereses de las personas adultas mayores al no considerar ejes de transversalidad sobre esta temática; el envejecimiento nos refiere lo que ya no funciona, lo que no sirve, lo que va lento, lo que no escucha, lo que no reflexiona, la perdida de la racionalidad, y un innumerable etcétera, pese a ello, hombres y mujeres adultos mayores salen todos los días a dar lo mejor de ellos para seguir haciendo de esta patria el mejor país.

En México existen alrededor de 14 millones de personas adultas mayores, que en unos años esa cifra se duplicará; esperemos que en su momento todos logren tener una pensión para poder atender sus necesidades mínimas que no básicas para subsistir. Aun con una pensión muchos adultos mayores requieren del apoyo de sus hijos, del apoyo de la colectividad para poder atender su cuerpo, en ocasiones, el olvido de la familia, hace que la responsabilidad social recaiga en los vecinos y en las organizaciones de la sociedad civil y sino en las instituciones públicas.

El ser viejo duele, como duele una herida purulenta y mal oliente; el ser viejo es signo de que la vida se termina, así se interpreta, pero nada más ingenuo que pensar así, el neonato, el adolescente, el joven, el adulto también muere. Por ello, considero que tenemos que trabajar en los valores, en los principios y en las virtudes sociales. Tenemos que trabajar en la educación con los niños, niñas y adolescentes y debemos seguir reeducando a los jóvenes y adultos. Nunca será tarde iniciar con este proceso de reconocimiento de la vida como adulto mayor para comprender la gran valía que tiene, el ser adulto mayor.

Todas y todas envejecemos todos los días expresaron las participantes de la reunión de convivencia; la posmodernidad y el mercado actúan para que este proceso se vincule a la compra de bienes,  productos y servicios que prolonguen la vida y la juventud. No obstante y pese a estos adelantos de diferentes impactos sobre el cuerpo, existe algo que se llama salud y el enfoque biomédico.

En estos tiempos se requiere de realizar cambios a las formas de convivir, pero también se requiere de un cambio en el enfoque biomédico que actualmente prevalece respecto a la salud mental, para transitar a uno que tome en consideración la integridad y bienestar físico, psicológico, emocional y social, que incluya la salud sexual y reproductiva, y la conformación de un sistema de cuidados a largo plazo, ponderando la claridad y transparencia en el diagnóstico de enfermedades, la interculturalidad y la inclusión del paciente, la igualdad y no discriminación, la perspectiva de género incluso, demandaron quienes participaron en la reunión de convivencia en Apatzingán.

México, como las entidades federativas, como los ayuntamientos, deben seguir trabajando con mayor fortaleza  el diseño de las políticas públicas  con una visión de protección social que resuelva la vulnerabilidad, la exclusión social, la violaciones de derechos humanos y cuyos impactos prevean la mejora continua del bienestar social, la seguridad económica, la no discriminación, evitar la violencia por edad y trabajar en un cuadro de atención de prevención de la salud, con enfoques de especialistas en gereatria.

Me pregunto y le pregunto: sí existen las normas, las leyes, las estructuras operativas para atender el mandato de la Ley, si hay el diseño de  política pública, porqué seguimos hablando de violencia contra el adulto mayor, porqué existe discriminación, estigmas, invisibilidad de quienes deambulan por las calles pidiendo limosna?, no será que no se ha creado y desarrollado la conciencia social que nos permita ir construyendo un modelo social de mayor inclusión, respeto, no discriminación y cercano al reconocimiento del adultos mayor. Hoy con este comentario las y los participantes cerraron su  reflexión.

En esta actividad se sumaron adultos mayores organizados de Apatzingán, así como el Órgano Autónomo de Derechos Humanos de Michoacán, y desde luego Por amor a mi tierra Apatzingán.

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