Tres mil 200 Kg de verduras orgánicas al año para sus pacientes genera el huerto de un hospital en EU

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Reconociendo que «la comida es medicina», un hospital de Boston pone un huerto orgánico en su techo.

En la azotea del Boston Medical Center, crece un huerto orgánico muy abundante que alimenta a los pacientes, al personal y a los pobres.

Son aproximadamente 100 voluntarios los que atienden el jardín, que incluye col rizada, bok choy, tomates, zanahorias, pepinos, pimientos, berenjenas, frijoles, calabaza y una amplia variedad de hierbas.

Los cultivos crecen en suelo en cajas de leche reciclada y son polinizados por dos colmenas de abejas que también proporcionan miel. La granja de 232 metros cuadrados también proporciona hábitat para las abejas en un entorno urbano inhabitable de otra manera.

Por si fuera poco la granja ecológica aísla el edificio reduciendo los costos de enfriamiento y calefacción y absorbe el agua de lluvia que de otro modo contribuiría al desbordamiento de las aguas residuales en las calles de la ciudad, sin mencionar la gran cantidad de alimento que produce.

“La comida es medicina. Es por eso que estamos haciendo lo que estamos haciendo ”, dice David Maffeo, director de servicios de apoyo del hospital.

«La mayoría de las personas asocian los hospitales con alimentos terribles, lo cual es realmente interesante porque justo cuando estamos en nuestro punto más vulnerable, en los hospitales, uno pensaría que eso significaría que necesitamos alimentos nutritivos», agrega Lindsay Allen, gerente de la granja.

Allen maneja un sistema de compostaje para mantener el suelo fertilizado e intercala una variedad de cultivos para evitar plagas y atraer insectos beneficiosos.

Huerto en hospital de Boston

También BMC atiende pacientes de bajos ingresos y ancianos. Ofrece clases gratuitas de jardinería, cocina y nutrición, y comida gratis para familias de bajos ingresos.

“Sabemos que entre 40% y 60% de la salud individual está determinada por factores no clínicos”  dijo a Reuters Kate Sommerfeld, presidenta de determinantes sociales de la salud en ProMedica.

“La mayoría de los entornos urbanos son desiertos alimentarios. Es difícil obtener alimentos cultivados localmente y creo que es algo que le debemos a nuestros pacientes y a nuestra comunidad”.

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