Prevenir la violencia en las escuelas

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Lo acontecido en Torreón, Coahuila envía una intensa señal de alarma a la nación, ante la cual debemos actuar todos en consecuencia. Este hecho lamentable constató que no se está garantizando institucionalmente la seguridad de nuestros hijos ni de sus maestros en las comunidades escolares.  Por ende, remite a revisar y cuestionar el cumplimiento del contrato social, para exigir la intervención inmediata del Estado mexicano como tal, ya que lo sucedido no es, en absoluto, un problema exclusivo del sistema educativo nacional.

    No se debe desacreditar la posibilidad de que una situación así ocurra en algún plantel en Michoacán. Sería un enorme error de parte de las autoridades, maestros y padres de familia tomarlo a la ligera. Debemos levantar la voz y exigir que se hagan valer las garantías individuales de todos los mexicanos, dentro y fuera de las escuelas, diseñando, presupuestando y ejecutando medidas que permitan un control integral de la violencia.

    Los ámbitos de actuación son perfectamente identificables desde ahora, iniciando desde la educación formal, ya que la escuela pública es la institución garante del derecho a aprender en México y la cual se ha empleado adicionalmene a manera de polo de desarrollo para la política social. Por lo anterior, es importante la implementación de escuela para padres, para que desarrollen sus habilidades parentales, especialmente en el terreno socioemocional y en la escucha activa.

En el caso concreto de Michoacán, existen altísimos niveles de violencia e inseguridad. Entre otras estadísticas, por ejemplo, basta revisar los alarmantes índices de:

  1. Quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos presentadas por hechos acontecidos en el sistema educativo estatal.
  2. Asesinatos de menores de edad en la entidad.
  3. El promedio de edad de los detenidos en Michoacán, así como de los vinculados a proceso judicial.
  4. La tasa de suicidios.
  5. Los hechos acontecidos por violencia de género.
  6. Homicidios dolosos por arma de fuego en Michoacán, respecto a otras entidades federativas.
  7. Obesidad, sobrepeso y enfermedades metabólicas.

Con ello, amable lector, puede usted conformar mejor su opinión respecto a que en las comunidades escolares existen factores que pueden tener correlación significativa con la presencia de drogas, armas y productos comestibles, los cuales de alguna manera ingresan a las escuelas. Por ello, se requiere de una atención integral, partiendo de una conceptualización más amplia y profunda de la violencia, para poder ir más a fondo en su control y paulatina erradicación. Se requiere una visión integradora de la problemática de violencia y sus orígenes para poder desvanecer las causas y así mismo, controlar los efectos de este mal social.

    Es muy importante que el gobierno asuma su responsabilidad, que recuerde que una de sus obligaciones primigenias del contrato social es garantizar la seguridad de la ciudadanía, lo cual en Michoacán es un compromiso incumplido constantemente. Pero, que por más que se desgañiten los funcionarios en pronunciar discursos vacíos, en otras entidades federativas existen otros niveles de seguridad muy diferentes. Véanse las estadísticas en materia de homicidios dolosos en otras entidades federativas, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Por ejemplo, En 2019, de enero a noviembre, hubo tres asesinatos por arma de fuego en Yucatán, una entidad que tiene el 45 por ciento menos de población que Michoacán; pero en nuestra tierra hubo mil 429. Es decir, hay 476 veces más posibilidades de morir balaceado en nuestro estado que en Yucatán.  Además, las estadísticas oficiales respecto a los años que nos quedan de vida reflejan que, por el hecho de vivir en Michoacán, tenemos dos años menos de esperanza de vida que en otras entidades federativas.

Entonces, mucho antes de Mochila Segura, arcos detectores de metales y filtros más rígidos de vigilancia y prevención al ingreso de los planteles escolares, revisión de lockers, pupitres y medidas que pueden ser análogas a las de seguridad para el ingreso a un penal de alta seguridad en un país de Primer Mundo, existen una gran cantidad de medidas a emprender, de políticas públicas por diseñar, mejorar y corregir, de asignarse presupuestos dignos y suficientes para que las garantías individuales de todos estén aseguradas dentro y fuera de las escuelas, con una visión largoplacista, en la cual se siembren raíces de una sociedad presente deconstruida respecto a la cultura de la violencia que impera rampante, cínica y descaradamente entre nosotros, para conformar mejores generaciones de michoacanos, ya que, al día de hoy, existen condiciones para que haya actos violentos en las comunidades escolares análogas a las de Coahuila, mientras que las acciones preventivas de fondo simplemente no ocurren. 

Bástese revisar las incidencias en materia de quejas en materia de derechos humanos en la entidad durante 2019, donde la Secretaría de Educación ocupó el segundo lugar, solamente por debajo de la Secretaría de Seguridad Pública y por encima de la Fiscalía General del Estado. Es decir, en medio de dos dependencias cuyas atribuciones están inmersas en fenómenos violentos.

Desde Mexicanos Primero Michoacán hemos alzado la voz en múltiples ocasiones para retomar la violencia por sus causas y orígenes, para que se resuelvan los males que la generan, mucho más de buscar efectos mediáticos, cosméticos, de fotografía colectiva y de relumbrón que en muy poco abonan a la resolución estructural del problema.

Las autoridades simplemente no se dan abasto, no cuentan con los recursos materiales, humanos ni financieros para blindar los planteles escolares. Muchos maestros hacen esfuerzos heróicos por mantener un clima de armonía en sus aulas, por desvanecer la violencia.Los padres de familia también abonan al respecto, pero definitivamente, la escuela, vista como una construcción colectiva de una institución que debería garantizar la ausencia de violencia aún queda mucho a deber. Esperemos que esta alerta sirva para que los padres de familia lleven la inquietud a las escuelas y de manera proactiva se construyan líneas de solución para la complejísima problemática que hemos reseñado. No esperemos a que lo acontecido en Coahuila nos alcance.

Sus comentarios son bienvenidos en [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles