Apoyemos el Ajedrez Juvenil

Columnistas

Por: Erik Avilés

En nuestro Michoacán contemporáneo, el ajedrez ha recorrido la larga y sinuosa ruta de los deportes políticamente incorrectos. Si bien, los políticos profesionales de carrera son ajedrecistas en la vida, en los hechos parecen demostrar que temen a los ajedrecistas, ya que el apoyo que recibe el deporte-ciencia es pírrico, por lo que la disciplina se sostiene por la pasión que embarga a sus aficionados, con la gratitud de muchos exjugadores que han abrevado grandes enseñanzas de su práctica sistemática, así como con el soporte que brindan los padres de familia a sus hijos para que desarrollen su carrera competitiva, a la par de la labor prácticamente altruista que realizan los entrenadores, promotores y directivos de las organizaciones de la sociedad civil cuyo objeto social es promover al deporte-ciencia.

Específicamente, este fin de semana concluyó el selectivo estatal en la materia de la Olimpiada Nacional 2018, en donde se ha conformado un equipo de ocho jóvenes ajedrecistas nacidos entre 2002 y 2006 para representar a nuestra entidad federativa en la etapa regional, que se llevará a cabo en Tepic, Nayarit del 15 al 18 de marzo próximo, en donde los michoacanos competirán contra los representantes de Colima, Jalisco y la entidad sede.

Mucho más allá de la situación específica de ocho jóvenes que representarán a Michoacán compitiendo, es momento de realizar una lectura de nuestra realidad y describir el horizonte futuro que manifiestan los fenómenos que acontecen. Es un hecho que nuestra entidad federativa no podrá ser reconstruida de la noche a la mañana, que requeriremos una generación de esfuerzo, de la cual los adultos, si nos apuramos y concientizamos, tal vez formemos parte.
Sin embargo, con los niveles de ignorancia, de pobreza, desigualdad y corrupción existentes, el tablero del desarrollo humano michoacano cuenta con una posición sumamente complicada, más no necesariamente perdedora. Es probable que los adultos mayores de 35 años ya no alcancemos a ser la generación del cambio. La esperanza se transmitirá entonces a la siguiente camada de ciudadanos. Con todo esto, impulsar actividades humanizantes, educadoras y autopoiéticas en cuanto a cuestiones culturales, deportivas y recreativas respecta en la niñez y juventud michoacanas es lo mejor que podemos hacer por la evolución social ante la encrucijada en que nos encontramos, ante el cerco sistémico que mantiene en jaque a los michoacanos.

Esperemos que comprendan la situación los tomadores de decisiones en materia deportiva y brinden para estos jóvenes ajedrecistas el reconocimiento y arropamiento social e institucional que requieren para competir y para ser acrisolados por nuestra realidad para tener la actitud que se requiere para transformar favorablemente, en su momento, la situación estatal. ¡Apoyemos el ajedrez juvenil!


Sus comentarios son bienvenidos en el correo electrónico [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles

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